Cuando se presenta un libro de poesía en nuestra ciudad es un refresco para el corazón y la mirada. Cuando, además, en el mismo momento la presentación es doble, entonces es un festival de la palabra y la intensidad. Y eso fue lo que ocurrió este jueves en la librería 80 Mundos de Alicante en el que salieron a la luz los poemarios de Esther Abellán y Mariano Sánchez, 4º sin ascensor (nº 5) y Lágrimas de sombra (nº 6), respectivamente y se recitaron también en un bonito directo de la mano del músico residente David Álvarez, tan genial como siempre.

Ella, sobre todo y así lo vivo, es una mujer cercana y con una ternura natural que te inunda cuando estás a menos de 30 centímetros de ella. Esa capacidad yo la admiro de las personas creadoras porque aportan valor más valor a tu vida, por lo que lees y por lo que te hace sentir.

Él es, sobre todo ingenioso, un hombre como se suele decir con humor con el que compartirías varias cervezas o vinos en una conversación compartida. Una persona que te deja expectante cuando va abriendo el libro de sus secretos fortuitos. Además, y lo ha demostrado con su último libro, es el primer poeta valiente que conozco personalmente, porque se enfrenta y asume el dolor, algo que admiro y de lo que yo no me siente muy capaz.