Antonio Scurati (Nápoles, 1969) ensayista y escritor italiano, es acreedor de los premios literarios y distinciones honoríficas más importantes de su país. Su amplia trayectoria académica avala sus conocimientos sobre la política y la historia contemporánea y particularmente sobre la era fascista. En 2018 publica M. Il figlio del secolo, iniciando una exhaustiva y amplia trilogía sobre Benito Mussolini y el libro obtiene el Premio Strega, el máximo galardón literario en Italia. A este le siguió M. L´uomo della provvidenza y posteriormente otros volúmenes hasta formar cinco dedicados a este tema monográfico. En 2025 se publica M. El fin y el principio, cerrando el ciclo dedicado a la Italia fascista.
El libro comienza en el verano de 1943, cuando Mussolini ha sido arrestado, el fascismo ha caído, los aliados bombardean cada centímetro del territorio italiano, especialmente Milán que queda reducida a escombros, con las fieras del zoológico campando por las calles. El Rey ha ordenado la detención del Duce, que no alcanza a comprender la traición ni acepta su estado. “Sus verdugos de mañana solo ven a un hombre en mangas de camisa, secándose nerviosamente la frente con un pañuelo mugriento”.
Scurati avanza por las páginas de esta historia a galope, ofreciéndonos una ficción que es no ficción si pensamos que él no estaba allí y no pudo presenciar esa escena de un Mussolini macilento, decrépito y vencido. Tampoco puede estar en su cabeza cuando imagina sus pensamientos. “El rey siempre lo había engañado, el pueblo, degradado a plebe, siguió su ejemplo”. Roma está de fiesta, en Milán los revendedores rechazan el órgano de prensa fascista y los obreros derriban su gigantesco letrero, la gente se arranca las insignias del partido y otros las emprenden contra las efigies y símbolos del régimen caído. Un busto del líder supremo ha sido trasladado a un urinario público.
La Historia nos cuenta, también el autor, como finalmente Mussolini pudo escapar a esta primera prisión, gracias a su aliado Adolf Hitler. Las relaciones entre el Führer y éste nunca fueron buenas, sin embargo. El homólogo alemán nunca lo apreció, como tampoco lo hacía con los italianos, a quienes consideraba “un pueblo de gitanos”, inútiles, indisciplinados y cobardes.
Scurati dibuja con precisión el perfil de Mussolini, se apoya en testimonios de los partidarios más fieles y en documentos militares, también en las cartas entre él y su amante, Clara Petacci. Al mismo tiempo desgrana una cantidad abrumadora de datos y fechas que forman una completa cronología de ese período negro de la Historia de Italia y del mundo. Pero eso no convierte la lectura de la obra en algo así como un ensayo o estudio lato en el sentido histórico sino más bien en una apasionante novela, que a ratos estremece con la descripción de la crueldad sin límites del fascismo. Una saña que se volvió contra ellos mismos cuando “esa idea destinada a forjar el siglo” , como señala Scurati, se disuelve por una ley inexorable, cual es que “los dictadores no tienen alternativa, no pueden declinar, están obligados a caer”.
Estamos en presencia, como advierte el autor en la página inicial, de una novela documental que no es fruto de la imaginación, salvo el monólogo final de un condenado a muerte, que como sabemos acabó colgado como un animal en un gancho de carnicería.
Scurati dedica el libro, muy recomendable “a todos los que aún creen en la democracia (que se preparen para luchar)”, en estos momentos en que los peores fascistas , que son los que no saben que lo son, se aprestan a tomar el poder.
