La Asociación Cultural Liz Vallet, de Alicante ha clausurado, en el Teatro Principal, el pasado domingo 3 de mayo su tradicional actividad dedicada al Día Internacional del Jazz , con actuaciones en abierto y en locales de la ciudad y alrededores.

Ritmo y cadencia

Las actuaciones tienen su broche de oro y final en el teatro más antiguo y representativo de la escena artística alicantina y esta vez hubo más de alguna sorpresa. No se suele destallar el orden ni los intérpretes, lo cual en sí ya constituye una ocasión de sorprendernos, pero la verdadera causa esta vez fue la presencia de una destacada figura como el armonicista Antonio Serrano, acreedor del Premio Jazz Day 2026. Serrano, va desde Bach al jazz con su pequeño instrumento, que en sus labios parece una gran y maravillosa orquesta. En el escenario del Jazz Day del Principal fue “el flautista de Hamelin” que se llevó el público a su lado desde su aparición casi al final de la velada hasta la gran “finale” acompañando al resto del elenco musical.

No desmerecieron en esta noche de sorpresas los demás actores del evento, entre los que merecieron aclamaciones los integrantes de un nuevo conjunto, los Tinder Sorpresa, entre los que figuran los hermanos Ulises y Benjamín Marpegan, en los teclados y el saxo respectivamente. Una banda marchosa, con un ritmo espectacular, capaz de despegar del asiento a más de alguno. Un feliz aditamento para una velada que empezó con los coros de Puerto de Alicante y continuó con otras actuaciones que le dieron un tono reposado, a veces meditativo aunque no en tono menor. Llama la atención, como señalaba el presentador, de la escasez de intérpretes femeninas en este género, pero Alicante sí tiene jóvenes promesas que se vieron en este escenario, aunque al parecer necesitan más madurez y presencia para brillar con un estilo personal. Sí destacamos la figura de Yass Kim, que luce un registro muy interesante a la vez que un entusiasmo que logra conectar.

Por último, también observamos otra actuación muy sobresaliente en la persona de un veterano cultivador del jazz en clave muy personal y arriesgada, José Luis Santacruz, que ofreció otro de los recitales sorprendentes de una noche que revela una vez más la perdurable presencia del jazz en nuestro acervo cultural y su impuso gracias a la colaboración de la heredera de Liz Vallet, Carla, y la ayuda de varias instituciones públicas y privadas que hacen del este Jazz Day una cita imprescindible desde 2012.